Luis Leloir, la salsa golf y el premio Nobel

“La ciencia sin pasión es como un vaso sin vino”.

Leloir fue importante por lo que hizo, pero fue famoso por el premio Nobel de Química que le otorgaron en 1970, a los 64 años. Sus investigaciones permitieron entender el mecanismo de cómo se almacena la energía en forma de azúcares en las plantas (almidón) y animales (glucógeno), y como se usan estos azúcares como combustible para la vida, con importantes implicaciones en medicina.

Cuarenta años antes, almorzando con unos amigos en el Golf Club de Mar del Plata, para acompañar unos langostinos mezcló mayonesa y ketchup, junto con un poco de coñac y Tabasco y creó una salsa que bautizó Golf en homenaje al club. Se hizo muy famosa y, con los años, se lamentó de no haberla patentado, para sostener sus investigaciones. Porque la lucha por fondos para investigar era paralela a su trabajo en el laboratorio. Trabajó en la Fundación Campomar, hasta el fallecimiento de su patrocinante. Fue tentado por la Fundación Rockefeller para emigrar a Estados Unidos pero, al igual que su maestro Houssay, prefirió seguir trabajando en su país. La creación del Conicet resolvió la situación.

El Dr. Leloir falleció en 1987.