Fue una de las actrices más deslumbrantes de la época de oro del cine argentino. Nació en 1920 en una familia humilde. El padre murió cuando ella tenía sólo 10 años y tuvo que trabajar de costurera desde chica. Un día, a los 14 años, se presentó, sin que nadie supiera, en un casting y consiguió un papel secundario en una película.
Así comenzó su carrera. Participó en 70 películas, entre las que se destacan Cándida (1939), Orquesta de señoritas (1941), Los martes orquídeas (1941), Bajó un ángel del cielo (1942), Cristina (1946), Dios se lo pague (1948), con Arturo de Córdoba, primera película argentina seleccionada para el premio Oscar, La mujer de las camelias (1953) y El amor nunca muere (1955).
Su marido fue Luis César Amadori, destacado director de cine. En 1955, tuvo que exiliarse en México y después en España, perseguida, junto a su marido, por la dictadura autodenominada “libertadora”, por sus vínculos con el peronismo. Recibió premios a mejor actriz de la Academia Argentina de Artes y Ciencias y del Círculo de Escritores cinematográficos.

