Rufina Cambaceres, la muerte viene dos veces

Rufina era una joven de la alta sociedad porteña, hija del escritor Eugenio Cambaceres, enamorada de Hipólito Yrigoyen, que murió súbitamente el 31 de mayo de 1902 mientras celebraba sus 19 años. Tres médicos que habían concurrido al festejo confirmaron que había fallecido de un síncope.

La llevaron a la bóveda familiar. Al otro día, el cuidador detectó que el féretro de Rufina estaba desplazado. Al abrir el ataúd, se encontraron con el horror: el cuello y la cara de Rufina estaban rasguñados, como así también el interior del féretro. Rufina había tenido un ataque de catalepsia y había sido ingresada en el ataud viva. Impresionado por este suceso, Alfredo Gath, dueño de las tiendas Gath & Chávez, temiendo morir como Rufina, mandó a construir un ataúd con un dispositivo de seguridad que le permitiría “salir” si caía en un estado de catalepsia.

Doce veces probó Gath el sistema, demostrando su eficacia. Pero tras su muerte en 1936, el mecanismo nunca volvió a ser usado.