Aunque hoy se previene con vacunas, hasta 1890 la difteria era una enfermedad mortal en muchos casos, especialmente en niños pequeños. Una membrana cerraba la garganta, impidiendo la respiración, entre otros síntomas.
En 1845, llegó a la Argentina un médico vasco, Toribio Ayerza, que introdujo la traqueotomía, una técnica desconocida en aquella época, salvando muchas vidas y logrando un gran prestigio. Junto al Dr. Guillermo Rawson, crearon en 1880 la sección argentina de la Cruz Roja. Y posteriormente fundó la Asociación de Socorros Mutuos de Buenos Aires y trabajó intensamente en otras entidades médicas con una orientación social.

